Pobreza maxima, vimos un perro que parecia que se iba a morir, eran los huesos caminantes.
Pero aun asi nos dimos una vuelta, y la gente muy amable, nos enseñaron las vacas, nos contaban que hacian cada uno, y hasta le dejaron a Hector dar un paseo en caballo.
Fuimos a misa, de nuevo!!
Pero lo que mas nos llamo la atencion es el gesto de felicidad que tenia esa gente sin tener absolutamente nada, les preguntamos que ocurria si alguien enfermaba, y nos decian que en una hamaca o al hombre y tratar de llegar. Habia parte del camino que casi imposible hasta andar.
Por la noche, nos llevaron de “fritanga” a la casa de doña Haydée. Que es un restaurante en plan bien, en el que comes carne, en Managua con Fray Fernando que se tiro el rollo y nos invitó!
Y con esta entrada nos ponemos al dia, ¡por fin podemos publicar dia a dia!


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